CRISIS SANITARIA, COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y ODS

In this article:
Autor: Dr. Xavier Melo – Presidente Fundación ICLOBY   Desde el compromiso que asumimos en ICLOBY de seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, vemos con preocupación la amenaza que sufre el cumplimiento del Objetivo 3: “Salud y Bienestar”; sin embargo, los avances recientes en cooperación internacional nos hacen vislumbrar un horizonte de esperanza en la vacunación global. Aunque la responsabilidad más inmediata de los gobiernos es con sus ciudadanos, y de ahí que los esfuerzos se hayan centrado en cada país en vacunar a su población, pensamos que la única forma efectiva de controlar la pandemia es mediante una vacunación muy generalizada, pues no es posible volver a la normalidad si la enfermedad no se contiene en todas partes. La iniciativa Covax, fruto de la cooperación entre la “Global Vaccine Alliance”, “Coalition for Epidemic Preparedness Innovations”, y “World Health Organization”, intenta llevar la vacuna a 92 países de renta baja y media, administrando 2 mil millones de dosis para finales de este año. Pero la escala y complejidad de la tarea es enorme, y hace falta dinero, tiempo, capacidad de organización, y técnica; no se trata sólo de disponer de la vacuna, sino de estructuras adecuadas para que llegue a las poblaciones, y además es algo recurrente que habrá que administrar en años sucesivos. En estas circunstancias surgen en el panorama mundial de la cooperación las nuevas sensibilidades de la administración norteamericana, y en la reciente reunión del grupo de países G7 la secretaria del Tesoro Janet Yellen, ha mostrado la disposición de su gobierno para revitalizar el multilateralismo y el diálogo constructivo entre naciones. El relieve de la figura de Yellen, que fue presidenta de la Reserva Federal norteamericana, y persona de extraordinaria influencia académica y práctica en la política económica norteamericana, da credibilidad a este nuevo planteamiento que en el tema de la salud y las vacunas se concretaría en que Estados Unidos apoyaría el plan para asignar 500.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional para financiar y aliviar el impacto de la pandemia en los países más pobres. Podemos hacer dos reflexiones sobre el particular. Una, el interés hasta cierto punto egoísta que existe en frenar la expansión de la pandemia, por sus implicaciones tanto sanitarias como económicas. Martin Wolf, economista jefe del Financial Times ha calculado que el coste global de la pandemia, respecto a las previsiones que había de crecimiento del producto de la economía mundial hace un año, es de 6 millones de millones de dólares en 2020, y 4 millones de millones en 2021, por lo que argumenta que esta hemorragia de vidas y económica ha de llevar a un esfuerzo excepcional de cooperación, para superar lo que llama: “la prueba más importante de cooperación que ha tenido el mundo”. La segunda reflexión es que las fuertes desigualdades de capacidad económica y de gestión hacen difícil para muchos países afrontar el problema sanitario. Los países más pobres carecen incluso de la posibilidad de llevar a cabo medidas de prevención por dificultades de acceso a agua, jabón, sistemas de protección a contagios, y también a una buena información, aunque por otra parte las muertes en grandes zonas de África y Asia son sorprendentemente inferiores a lo esperado, lo que puede explicarse entre otros factores por tratarse de poblaciones jóvenes. Sin embargo, la incidencia en el progreso económico y social de esos países puede ser muy fuerte, por lo que estamos ante una oportunidad extraordinaria para que esta actitud de cooperación que ha surgido -además de extenderse a otras cooperaciones necesarias como ante el impacto climático y el tratamiento de la digitalización-, alivie el impacto en el desarrollo y la pobreza. Desde la perspectiva de ICLOBY y con el esfuerzo que dedicamos a la comprensión y comunicación de los ODS, este Objetivo 3 de “Salud y Bienestar”, se relaciona con otros como el 8: “Trabajo Decente y Crecimiento Económico”, y con el 10: “Reducción de las Desigualdades y Educación”. Pero hay un objetivo, el 16: “Paz, Justicia e Instituciones sólidas”,  que cobra especial importancia en estas circunstancias, pues no cabe duda que la cooperación económica y sanitaria debe completarse con la confianza en las instituciones; en las naciones prósperas recuperando la confianza perdida por parte de los ciudadanos en esta crisis, y en aquellas con instituciones secularmente precarias, con la construcción de una estructura institucional que proporcione la cohesión que hoy es una necesidad para la sobrevivencia.    
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario

Share this post

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Recent articles

Featured articles