Alejandra Villa tenía un estilo de vida envidiable. Gozaba de estabilidad profesional, familiar y prosperidad económica. En otras palabras, tenía una vida ideal.
Un cálculo renal la condujo a una hospitalización que cada día se fue convirtiendo en algo más complejo. La situación la condujo a un estado de coma. De éste, se despertó en un hospital, en otro país, a donde fue llevada por su familia cuando desesperados sintieron que su muerte era inminente. Su despertar, no fue menos complejo de lo vivido durante la enfermedad. Perdió sus diez dedos. Su recuperación es un testimonio de resiliencia y fuerza interior.
Para ella su ECM es el recuerdo perfecto de lo que es vivir en una paz absoluta, felicidad y armonía total.
Una experiencia indescriptible que vale la pena ser escuchada directamente de Alejandra.
Aquí la entrevista completa.




