Michael Egnor es un neurocirujano norteamericano autor, junto con Denyse O’Leary, de The Immortal Mind, donde apuesta por la no mortalidad del alma. Adam Jacobs lo entrevista
Egnor considera que la mente no está ubicada en una parte concreta del cerebro: De la misma manera como cuando uno piensa en una ecuación matemática y tal ecuación no se halla en ninguna parte específica del cerebro. Sifuiendo con esta misma línea de pensamiento, si alguien mueve su cabeza, ladeándola, desplazándola, no hay una consciencia diferente en un sitio que, en otro. Esto demuestra que, a diferencia del cerebro, la consciencia no se localiza materialmente, de donde se deduce que cerebro y conciencia no son lo mismo.
En general, se ha aceptado que el cerebro produce la mente, de manera que desde la Academia se considere risible que mente y cerebro no sean la misma cosa. Sin embargo, Egnor afirma que esto se debe a un sesgo materialista de carácter ideológico. También cuenta que, por los círculos en que se mueve, no suele discutir con los escépticos sus planteamientos.
Finalmente, el neurocirujano expone cómo los modelos materialistas de la conciencia más aceptados como la Integrated Information Theory o la Global Workspace Theory, no llegan a explicar la consciencia.
En breve, ambos modelos dan por sentado que el cerebro crea de algún modo la consciencia, pero no aporta ninguna evidencia para ello.
Òscar Llorens i Garcia




