Michael Egnor y Denyse O’Leary publicaron un libro llamado The Immortal Mind, de lectura aconsejable. El capítulo sobre personas que carecen de corteza cerebral ha sido discutido por el conocido reduccionista Steven Novella. Según éste, las personas con hidrocefalia (una enfermedad de nacimiento que llena de líquido el cráneo impidiendo la correcta formación del cerebro) que sobreviven lo suficiente, son escasas.
La propia O’Leary entrevista a Egnor al respecto de estos casos.
Éste expone que, con sólo una excepción, todas las teorías materialistas sobre la conciencia, esto es, que la conciencia se genera en el cerebro, defienden que la corteza cerebral o córtex, es condición necesaria para que se origine dicha conciencia. Por ende, si un sólo individuo carece de córtex y es consciente, es suficiente razón para invalidar la práctica totalidad de los modelos materialistas sobre la conciencia.
Egnor explica que Novella parece confundir hidrocefalia, donde hay líquido en el cerebro, con hidranencefalia. donde las estructuras básicas del cerebro no existen.
Seguidamente se habla de los casos de personas sin un hemisferio cerebral o sin cerebelo y que llevan una vida normal. Novella atribuye este tipo de casos a la neuroplasticidad, un fenómeno según el cual cuando una parte del cerebro se daña o falta, partes circundantes pueden asumir su función. Egnor se pregunta si, puesto que no se hace un escáner cerebral a cualquier persona, cuántas personas puede haber con partes significativas del cerebro ausentes y, sin embargo, llevar una vida normal.
En opinión del neurocientífico, este fenómeno puede suponer una razón, aunque débil, para afirmar la existencia del alma. Pero la atribución a la neuroplasticidad al hecho de que la conciencia sea normal a pesar de la ausencia de partes significativas del cerebro es exagerada y una mala práctica científica, especialmente cuando la moderna neurociencia, se muestra decididamente escrupulosa a la hora de establecer una relación entre un área específica del cerebro y su función.
ÒScar llorens i garcia




