Susana Román vivió dos experiencias cercanas a la muerte (ECM), a los 10 y a los 16 años, y a pesar del tiempo transcurrido, recuerda sus detalles con total precisión. Cada una de estas experiencias fue diferente, tanto en su intensidad como en aquello que vio y sintió. Igualmente sabe por qué y cómo son distintas a las alucinaciones.
Cuando a los 10 años vivió su primera ECM y se la relató a su madre, esta no le dio mayor importancia, atribuyendo lo sucedido a los medicamentos que le habían administrado durante su enfermedad. Sin embargo, ella nunca dudó de que lo vivido había sido real, a pesar de que no le creyeron. El recuerdo de aquella experiencia permanece intacto en su memoria.
A los 16 años, un accidente de tráfico le produjo un colapso importante de su cuerpo que la llevó a un coma, a la UCI y a múltiples cirugías. En esta oportunidad compartió su experiencia y su tiempo con tres seres que ella denomina ángeles.
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