Cada inicio de año llega acompañado de muchas promesas: mejorar, crecer, lograr por fin aquello que quedó pendiente. Sin embargo, la experiencia es firme y nos demuestra que el éxito no comienza el 1 de enero, sino en el momento en que una persona decide asumir responsabilidad sobre su rumbo. El calendario no transforma; sí lo hace la decisión con confianza, perseverancia y compromiso.
Un caso real que lo ilustra con claridad es el de J. K. Rowling. Antes de convertirse en una de las escritoras más leídas del mundo, Rowling empezó un nuevo año en una situación límite: madre soltera, desempleada, viviendo de ayudas estatales y atravesando una profunda depresión. No había éxito, ni estabilidad, ni garantías. Lo que sí había era una decisión silenciosa pero firme con confianza, perseverancia y compromiso de una historia que se consideraba valiosa. El éxito que llegó después no fue inmediato ni sencillo. Su manuscrito fue rechazado por más de una decena de editoriales. Cada negativa podría haber confirmado el fracaso. Sin embargo, Rowling no usó esas circunstancias como excusa para rendirse, sino como filtro para concentrarse en lo esencial: escribir mejor, insistir, aprender. Años después, su obra no solo transformó su vida, sino que impactó a millones de lectores en todo el mundo.
Este ejemplo recuerda algo fundamental al comenzar un nuevo año: los éxitos reales no suelen nacer sólo del entusiasmo, sino especialmente de la constancia del compromiso de uno mismo. No dependen de condiciones ideales, sino de la capacidad de avanzar incluso cuando el contexto es adverso. Empezar bien el año no significa tener todo resuelto, sino tener claro qué vale la pena sostener cuando aparecen las dificultades.
Además, el éxito raramente llega como un estallido repentino. Suele construirse en silencio, lejos de los aplausos, en decisiones pequeñas pero repetidas: levantarse un día más, hacer una llamada incómoda, corregir errores, volver a intentarlo. El nuevo año no exige perfección, exige honestidad con nosotros mismos: reconocer dónde estamos y qué estamos dispuestos a hacer y hasta dónde es nuestro compromiso.
Deciros que este año empezamos gloriosamente con un nuevo hospital ya son 18 y creo que vamos a seguir subiendo. Realmente estamos orgullosos de los grupos en diferentes hospitales que se suman en silencio, con mucha profesionalidad para estudiar día a día, con honestidad y solidariamente la conciencia durante la parada cardíaca. Algo está mejorando en nuestra sociedad, aunque también se polarice.
Por tanto, este año, mejor no nos preguntamos, ¿qué quiero lograr?, sino ¿qué estoy dispuesto a sostener cuando el entusiasmo desaparezca? Ahí es donde nacen los verdaderos éxitos: no en los propósitos grandilocuentes, sino en la coherencia diaria entre lo que se sueña y lo que se hace.
Feliz Año 2026 amigas y amigos.
Xavier Melo PhD
Director Fundador
Fundación Icloby

