Cuando Richard Feynman explicaba conceptos complejos, insistía en que, si no podías sentir que lo entendías de verdad, es que aún no lo habías integrado. Porque no se trataba solo de repetir ideas, sino de experimentarlas. Algo parecido ocurre con el duelo. Puedes comprender sus fases, sus procesos, sus implicaciones… pero hay un punto en el que necesita ser vivido en relación para transformarse.
La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, conocida por su trabajo sobre el duelo, defendía que lo más transformador no es evitar el dolor, sino atravesarlo con acompañamiento significativo, compasivo y amoroso. Así como formar a terapeutas que perciban, aprendan e integren las diferentes herramientas y dinámicas. Este espacio donde la ciencia aporta estructura, comprensión y marco…y la conciencia aportaba Presencia, humanidad y sentido.
Eso fue precisamente lo que ocurrió durante la semana presencial de Fundación Icloby.
Durante un año, todo el Máster de Acompañamiento y Duelo dirigido a profesionales, terapeutas y personas en duelo no traumático ocurrió a través de una pantalla. Voces que se reconocían sin haberse abrazado en persona. Historias compartidas en espacios digitales intensas, emocionantes y compasivas. profesoras y profesores explicando herramientas, talleres y prácticas con procesos profundos acompañados a distancia, desde distintos países, culturas y realidades.
El duelo, hasta este momento y en ese contexto, se sostenía en enseñanzas, aprendizajes bañados de emociones, pero sólo con palabras.
Pero la semana presencial de Fundación Icloby y el retiro previo, ocurrió algo distinto: El encuentro fue una verdadera explosión de amor y compasión compartida. Vivimos una intensidad difícil de describir: una ola de amor y compasión en estado puro que atravesó a todo el grupo y perdurará en el tiempo como lazo de unión entre los exalumnos.
Hay que resaltar que en esta semana presencial de Fundación Icloby, con el habitual entorno de alta seguridad emocional, no solo la compasión y el vínculo actuaron como verdaderos facilitadores del aprendizaje, sino que desde la ciencia tuvimos a científicos entre otros la presencia del presidente del Consejo del Proyecto Luz, el Dr. Pim van Lommel, donde desde su conocimiento y experiencia, tuvimos un espacio de aprendizaje profundamente humano, lleno de amor y compasión.
En esta semana cada instante contiene algo difícil de medir, pero profundamente humano: la confirmación de que el vínculo creado es real y perdurable.
Estos encuentros tienen un impacto tan profundo porque ciertamente no pensamos sin emoción, el cuerpo y la experiencia son parte esencial del proceso cognitivo. Y eso se hace evidente desde el primer día. El aprendizaje pasa de la comprensión intelectual del duelo con una experiencia compartida a la evidencia de un nuevo círculo real y potente de vida.
Al finalizar, la sensación común no era solo de aprendizaje. Es de:
- Haber integrado todo lo aprendido y de creación de un círculo de vida. De haber pasado de entender el duelo… a habitarlo, a acompañarlo personal y profesionalmente de otra manera.
- Haber comprobado que, incluso en procesos profundamente personales, la presencia de otros no resta… sino que sostiene.
- Haber evidenciado que La ciencia puede explicar el duelo Pero es la conciencia compartida, la que lo transforma.
El cierre integró dos dimensiones aparentemente opuestas, pero profundamente complementarias: la magia, como experiencia de asombro y apertura, y la conciencia, como espacio de conexión y sentido. La jornada concluyó con una cena cargada de emoción, donde lo vivido durante la semana encontró un lugar compartido y significativo.
Xavier Melo PhD
Director Fundador
Fundación Icloby

