Su madre, su tía, su hermana gemela y su mascota son seres muy cercanos a Evelyn, con quienes ha tenido contacto después de su partida. Su testimonio sobre estos encuentros se percibe genuino y sincero. Su corazón sentía que cada experiencia terminaba trayéndole paz; sin embargo, su mente no lograba comprender de qué manera sucedían estas vivencias.
La historia de Evelyn nos enseña que, aunque existen cosas que no podemos ver ni comprender cómo funcionan, eso no significa que no existan. Sus señales pueden ser inconfundibles y ayudarnos a comprender que la muerte no es el final, sino una transformación: una manera diferente de continuar la vida.
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