Filomena Araújo es enfermera y, a lo largo de su trayectoria profesional, ha tenido experiencia en la atención de pacientes de diferentes edades y etapas del ciclo vital en contextos de hospitalización. Actualmente, su labor se concentra en la atención paliativa en casas de pacientes especialmente adultos, incluyendo aquellos que se encuentran en situaciones cercanas al final de la vida.
El trabajo de acompañar a las personas en sus últimos momentos de vida le ha mostrado la importancia de incorporar una dimensión profundamente humana a lo que ya implica su rol como enfermera. Para Filomena, esto significa cuidar con amor y compasión, y ejercer una presencia más consciente frente a quienes cuida. Desde esta perspectiva, acompañar este proceso representa una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un privilegio, por tratarse de momentos en los que la dimensión humana adquiere una especial manifestación.
En esta entrevista, Filomena nos relata distintas experiencias con sus pacientes antes, al momento y después de morir, y porque estas señales le han permitido entender que la muerte no es el final de la vida.
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