Formación consciente: la contribución a un mundo mejor

Una comunidad que acompaña consciente, aprende y transforma. El mundo es una comunidad que permanece.

Cada nueva edición de nuestras formaciones representa mucho más que el inicio de un itinerario académico. Supone abrir un espacio humano donde las personas aprenden a sostener el dolor, escuchar con presencia y acompañar procesos profundamente transformadores. Esta semana hemos vivido precisamente ese doble significado: mientras damos la bienvenida a quienes comienzan ahora este camino, despedimos con emoción la semana presencial de la edición anterior, cerrando una etapa marcada por la escucha, el crecimiento interior y la creación de vínculos personales y profesionales muy profundos para toda la vida.

En nuestras disciplinas como el acompañamiento y el duelo, la conciencia, la excelencia no nace únicamente del conocimiento técnico. Surge de la capacidad de mirar al otro con humanidad, respeto y conciencia. Por eso, nuestra Fundación entiende la formación como una experiencia integral donde profesores, alumnos y antiguos participantes forman una comunidad viva que continúa acompañándose más allá de las aulas.

Nuestra querida escritora y amiga ya trascendida Elisabeth Kübler-Ross afirmaba que “las personas son como cristales: brillan y resplandecen cuando el sol está fuera, pero cuando llega la oscuridad, su verdadera belleza solo se revela si hay una luz interior”. Esa luz interior es precisamente la que vemos crecer día a día en cada promoción. Durante esta última semana presencial hemos compartido testimonios, silencios, aprendizajes y experiencias que recuerdan la importancia de acompañar desde la autenticidad y no desde las respuestas automáticas.

Muchos alumnos llegan buscando soporte personal o profesional, otros buscan desarrollar un proyecto de vida, algunos quieren sólo herramientas, pero todos descubren, sin lugar a duda, un gran proceso de transformación personal y muchos desarrollan un coraje para emprender el proyecto de su vida. Los alumnos trabajan en proyectos de vida, y siempre agradecen el haberse sentido con una presencia segura durante el proceso, donde han podido compartir toda su esencia y recobrar esa valentía necesaria para arrancar su propósito. Creo que estas palabras resumen la experiencia y el espíritu de nuestras formaciones.

A quienes hoy llegan, les damos la bienvenida con gratitud y confianza. A quienes cierran esta etapa presencial, les agradecemos haber contribuido a construir una comunidad humana, sensible y comprometida con el cuidado de las personas.

Porque más allá de los programas y las titulaciones, como decía el psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de los campos de concentración y referente mundial en el trabajo sobre el sentido de la vida, recordaba que “cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”. En el ámbito del acompañamiento consciente, del liderazgo consciente, del desarrollo personal y profesional, esta idea adquiere una dimensión profunda: porque no siempre podemos evitar el sufrimiento, ni los infortunios de la vida, pero sí aprender a atravesarlo acompañados con mayor conciencia, humanidad y compasión

A esta comunidad, que crece edición tras edición, abocamos nuestra vida y es el mayor motivo de orgullo de Fundación Icloby. Esta comunidad que acompaña conscientemente aprende, transforma y mejora el mundo en que vivimos.

Xavier Melo PhD

Director Fundador
Fundación Icloby

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