A veces sabemos que conviene escuchar al corazón más que a la mente, pero no actuamos. A veces nos victimizamos ante los desafíos y nos creemos incapaces, aunque todo esté a favor. Ese pensamiento de víctima nos limita y nos impide arriesgarnos cuando la vida nos pone a prueba. Esta historia se trata de cómo pasar por ahí y construir una vida plena, aceptando cuáles son tus limitaciones, sin dejar que estas te resten las oportunidades a las cuales tienes acceso.
Daniel Anglada Pich quedó ciego a raíz de un accidente en el trabajo. El proceso que siguió cuando decidió que quería vivir de forma plena es todo un testimonio de autosuperación. El mensaje: las limitaciones son auto impuestas, por lo general. En sus propias palabras todo cambió cuando entendió que “no quería vivir como una planta “.
Regresar a su vida de marino, pero esta vez como un navegante invidente fue el primer paso para mantener sus sueños intactos. Crear una Escuela de navegación en vela inclusiva y lograr en el 2025 navegar en solitario durante 13 horas alrededor de una isla son algunos de sus logros.
Aquí una historia de superación y enseñanza aplicada




